lunes, 30 de noviembre de 2015

Al Lado Cuántico

Teníamos una circunstancia ficticia que no nos favorecía. Había que extinguirla, depurarla. Hasta su pleno núcleo de aparición. Yo ya te idolatraba al vencer casi por tu cuenta al lado más manifiesto de la hipocresía social y económica.

Pero no alcanzaba. Necesitábamos el control y protección de llanamente, las ideas básicas de la ciencia que revolucionaría el mundo.
  
¿Por qué adular al misterio de la sincronización?. La trampa la generaban ambos lados de la histeria violenta y desapercibida.

Nos fuimos de la especificidad del relato. Entonces no nos favorecía.
Suculento considerar qué integrabas sin desaires de clase. Incluso, sedujimos a varios de los traidores de Dios, provistos de la ignorancia y necesidad necesaria. 

Firmamos el pacto.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Al Halo De Las Traiciones

Era una fuerte consideración decirte que habías engañado a tu hermana con el verdadero amor olvidado de su vida.

Lo sabías y lo omitías desinteresadamente. No me importaba igual, juzgarte al ritmo de una sociedad que no valía a la sintonía de mi autoridad moral.

Eso entonces no te iba generar problemas de alcurnia, en cómplices que se subordinaban a lo que el utilitarismo mediático imponía.

Había fuerte apuesta para que le ganes a dios. básicamente, al infortunio de sus consideraciones. 

Eso no des-legitimaba que las menage a trois, terrorista, las hicieras para que te envidiará.

Pero quería de tí. Fuerte y resplandeciente.




El Decodificador De Las Antiprincesas

Tendrías que hablar con tu ex. Necesariamente y por decantación de los averiguadores, ella te diría la verdad. No hace falta seguir simulando que no te interesaba el amor sino, la conveniencia de ese amor.

No tenías ni razón ni justicia. Sólo prejuicios e ideas de mí, construidas a gracia de algún adinerado servil con intenciones doblemente ocultadas.

Eras apenas, un fragmento de la clase disuelto en las ideas bellas del sistema. Y tercamente, no querías hablar con tu ex.
Ingenuo.

Perdóname por la abreviación del acto.

viernes, 27 de noviembre de 2015

La Fantasia Del Hechicero


Caballos. Timidez y verguenza por algo desconocido y no potable. Risas y motividades para gemir hipnóticamente.

Caballos sin el montar adecuado. Falta de interpretación del inconsciente y sus correctas consecuencias.

Fauna que viene al trote del decodificador. Otrora, corte de especias para el subalterno.

Yo te quería. Fantaseaba de los libros trágicos y no encontraba su significado. Gemía. Buscaba mística y ningún gurú. 

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Grupo

Nunca te iba a culpar por la maldad que hacías al resto cuando te convenía. Para decirte semejante ignorancia, antes decididamente te enviaría a esas zonas ingratas, donde los falsos terroristas hacen de las suyas.

No podía tener rencor de clase. Era insuficiente en ese aspecto. Además, alma y vida para un destino grandioso y de bajo perfil en mis ciencias. 

Esa era la conceptualización del conocimiento dado a priori para que yo, en esos instantes, me vanagliore de tí.

No había nada de perdón para los que adulaban en nombre de la verdad y vos lo sabías. Veías a Dios en sueños y te llamabas a silencio. te cabía entonces, la profundización del sistema.

Compulsión

Excusas Del Histerión


Teníamos que desprestigiar la teología, era palpable. Al sexo en plenitud, sin el mito de la procreación no le iba a entrar. Tenía sentidos.

Pero no me interesaban cuando me mentían de la verdad y eso generaba el displacer de la carne. Excusas también, para los dueños del furor del amor.

No. Nunca ibas a reconocer que abstractamente no existías y que torpemente cometías tropelías para desencajarte del sistema punitivo.

Eso era lo que decíamos cuando liquidábamos el pensamiento de la frivolidad y la complicada proliferación del misterio. (Haberte visto y amado).

Hablé con quienes auguraban, eran especiales. Los versos de la filosofía y la gracia de la misericordia no los tentaban. 

Teología del lugarteniente.




jueves, 19 de noviembre de 2015

Peces En El Pelo, Analítica



Yo entonces ya había premeditado la sustancia ficticia. Pero no iba a inspirarme en conceptualizaciones victorianas cuando aún se desgarrraba la mutilación de la historia.

Decidí victimizarme, lo que simulaba el sistema. El rol idea de los fines sin resultados ya no me convenía. A pronto de la perfidia de las mujeres sin ego no iba a conjeturar decisiones blandas en dichos sin la frialdad necesaria.

A Dios nada. Mantra de reconocimiento y el futuro ya será. 




martes, 17 de noviembre de 2015

Hackers, Ningún Morbo

La obra de gran envergadura no se logró cuantificar. No era lógico. Había decenas de justificaciones reclamando el acceso a esa información privilegiada.

Días pasados, hechos escabrosos marcaron el fin del sismo y la mentira nuclear. No importaba mucho entonces. Ningún ser con ideas de trogloditismo obtuso iba a dejar de existir porque se imponga la estrategia del ciberactivismo.

Venían y me adulaban con videntes de las más disciplinadas ciencias ocultas, descerebrando a cualquier deseo de manifiesta honestidad.

¿Qué morbo era hackear a un presidente inauténtico sí ni siquiera sabía de una voluntad empeñada en desestabilizarlo emocionalmente?.

Días atrás lo falseaban, se sabía ninguneado.


domingo, 15 de noviembre de 2015

Prhonesis Y Lo Patente

Ahora debía sortear esa gran parte de inescrupulosidad con la que intentabas pretenderme. No tenía nada que ver, con mi sistema de premisas aporéticas y desdichadas de la vida incólume. 

Pero había que hacerlo. Ni sabía del odio religioso que me profesabas.
Y caía en la trampa. Existían vínculos en la era espacial, que lamentaban de tu ignorancia.

Yo entonces no iba a generar con mi inteligencia apreciaciones nobles para encauzarte a la deidad superlativa y que no sucumbe, ante una idea capitalista de generar intereses de clase.

Lo sé. Por fuera era todo bello y no me cabía que dijeras que no te ayudaba.

La historia se sincronizaba a mi encuentro y no me seducía que diagnosticaras cosas de otros tiempos, ejemplificando razones mal decodificadas. Había que hacerlo. Palabra, honor y rectitud.










jueves, 12 de noviembre de 2015

El Lugar Del Bien, Raw Food.

El color negro no me apetecía. Luego de la seguridad había que regenerar gran parte del tejido celular desintegrado por yerros previstos para apaciguar el océano. Y yo, creyendo de la honestidad y rectitud con los fines especificados de la templanza.

Ahora no podía desplegar la sensación de verdad que a veces ocultaba una filosofía de vida, que aparecía y desaparecía.


Ya se que no. La lucidez demostraba austeridad para no tener que mentirte y escribir que frecuentabas mis sueños. 


No había humo de la negritud. Envuelta en acoso de ideologías que emancipaban a ciencia escondida, perfecciones de un destino subalterno.








miércoles, 11 de noviembre de 2015

El Éxtasis Para La Solemnidad

Nuevamente la producción del resentimiento. Odiabas sinceramente cuando te hablaba de bohemia y que sabías poco de mí para criticarme correctamente. Decías lo que te decían que tenías que decir. Y por ello, nunca comprendías del todo la realidad fáctica que se nos imponía.

No quería bloquearte, no lo merecías. Pero jamás estuve tan infeliz con semejante apreciación incorrecta de lo qué algunos llaman: derechos personalísimos, denigrados en cualquier parte del planeta. Eso no tenía ni valor intrínseco.

Entonces el resentido salía a flote. Tanta solemnidad utilizada para negar que verdaderamente desconocías los parámetros legales de decisión ante la infidelidad de un Dios inauténtico.

Yo sin éxtasis igual te amaba.

martes, 10 de noviembre de 2015

El Optimismo De La Terapia Intensiva, (about a girl)

Justo cuando levanté tu idea de imponer un país libre y sin dependencias obsecuentes, me dí cuenta qué sólo me adulabas. Te enseñaron eso. Adularme. Por necesidad de clase y tal vez, para despojarte de lo que el corazón te indicara.

Tenía mucho miedo también. Miedo con eso de que la economía con estas ideas no funcione de manera copiosa. Para mí, me habían infiltrado lo necesario. Y vericuetos legales para justificarse, les sobraban.

¿Qué mal entonces no, la consideración de mí inteligencia?. Siempre razonaba imperfecciones de los malos augurios y no te quería seducir 
por motivos abstractos. Acaso los contextos sociales que emergen de la histeria nunca me convencieron.

Aunque yo estaba ahí. Previendo la recuperación de la guerra. Diluyendo el tiempo para no envidiarte en tu supuesta frialdad de acontecimientos.
Anoche vi pájaros. Lo sé. Nunca ser.

jueves, 5 de noviembre de 2015

La Droga Del Buda (acerca de dios, el budhhismo y la sophia)

Y me arremetías otra vez, con eso de que me cabía qué era el cielo y que hacía los designios de un abstracto todopoderoso. No me interesaba. Podía sincronizar conmigo mismo el infinito inexistente y al amor bienaventurado de las latitudes lejanas. Per se, aquello que me informaba la mente.

Ninguna entonces de las consideraciones berretas sobre la plausibilidad de la carne iban a desentrañar mi dolor por el bosque.

Es como sí tuviera gran parte de mí ser tapado y nunca comprendiera que hice mal en está vida. (Ebullición de gases lacrimógenos).

Amaba en mi carencia de afecto a quién guiaba y cultivaba mi sentido del mundo. Pero nunca antes, menos aún cuando despotricabas tercamente y obvio, peyorativamente, qué me cabía que era el cielo, sentí la exterioridad de la ignorancia de los muertos.

Era un sueño. Pero no quería venir de nuevo a esclarecerte las frivolidades que cometiste con tal de afianzarte en sistemas de vida que no tenían verdaderamente intenciones de desentrañar los tabúes, que no nos hacían bien.

Sin droga no podía quererte. Tus cualidades no eran particularmente las mías.

El Subterfugio De La Parte

Otras tantas cosas que acusaste sobre mi persona eran ciertas, más que ciertas.

Aunque no iba a detenerme en esas suspicacias del momento y hacerte quedar mal parado con el resto de tus decisiones violentas. Había cine y libros para demostrarte de que algunas reflexiones consideradas, venían a cuento de querer y hacerte observar, varias de las dilucidaciones de tu historia.

Acusarme abruptamente por prejuicios o malas investigaciones era lo correcto. Lo correcto en un ambiente desplegado, incluso adrede, que ignoraba la verdad de las partes. Y en esa verdad, se sacaba tajada importante con tal de ocultar sabiamente ideas dominantes de sumisión y falsos conceptos. De mí no quedaba nada. Absolutamente casi nada de mí.

Yo ya había derrapado para esos fines, la estrategia de amarte cómo nunca nadie lo había hecho.

Preferí aceptar tus acusaciones y ampliarlas. (Que el mundo sea bello ya no interesaba a los fines de la incredulidad demostrada).

Nací. Nací del anticristo y eso me llena.






La Apreciación Del Juez

Era obvio que luego de impactar ambientalmente sin el sustento legítimo, perdiera las ganas de amarte.

Dejé de estudiar para colmo las apreciaciones que me invocaste con tal de que te esgrimiera una conceptualización factible para la idea de tu clase.

No sabía que realmente sólo te enamorabas por dinero. Eso me entristecía, al saber de tu historia apodíctica y extraordinaria. Yo no iba a quererte entonces, cuando me convenía enseñarte cualquier elemento función del sistema.

Era por tus motivos, una arenga para enamorarme y no olvidarme jamás de tus ideas improcedentes y desangustiadas. Una prole que nunca quiso saber del relámpago oculto de nuestra ciencia.

Yo, sin la idea de cuidar la naturaleza, no existía. E incluso, no quería admitir una vida tergiversada por un lecho de amor que olvidaba en su lujuria, el amor verdadero por Dios.

Acaso nunca empezamos por esos vaivenes y te cabía que eras el cielo